Conoce los peligros de silenciar los sentimientos y no dejarlos salir

El silencio puede contener los sentimientos, pero todo tiene un límite: El silencio es sabio, no hay duda de eso, y a veces es mejor callar, que decir palabras ignorantes o hirientes, así que en muchas ocasiones es mejor cerrar la boca. Sin embargo, debe haber un equilibrio en todo, ya que todo en exceso puede ser malo.


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Silenciar nuestros sentimientos y nuestros pensamientos permiten a la persona que está delante de nosotros, no saber que nos está haciendo daño, o que se puede estar pasando de los límites.

Nadie puede adivinar los pensamientos de los demás, así que si no manifestamos a los demás lo que nos disgusta o nos hace daño, las otras personas nunca lo sabrán.

Mantén el equilibrio

Hay silencios sabios y sabias palabras. Saber cuándo callar y cuándo hablar es, posiblemente, la mejor habilidad que podemos aprender a desarrollar. Sin embargo, no significa que siempre debamos callar.


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Los extremos nunca son buenos. Mantén el equilibrio, pero siempre recuerda que ocultar los sentimientos puede hacernos daño. Si le permites a otra persona invadir tu espacio personal, finalmente es tu decisión, si al final no dices nada, entonces serás como una marioneta, guiada por las actitudes o palabras de otros.

Las palabras calladas se convierten en enfermedades psicosomáticas:

No te sorprenderás al saber que la mente y el cuerpo están íntimamente relacionados y conectados. La conexión es tan grande que los expertos advierten que casi el 40% de la población sufre o sufrió en su vida con alguna enfermedad psicosomática.

El nerviosismo, por ejemplo, altera la digestión, estando relacionado a la diarrea clásica o el dolor de cabeza. En muchas ocasiones los granos labiales son provocados por procesos de alto estrés, nerviosismo, y hasta puede llegar a provocar fiebre.

Así que guardar silencio todos los días e interiorizar lo que sentimos y lo que pensamos en nuestro cuerpo genera una gran carga de ansiedad.

Piense en todas esas palabras que no quieres decir a tus padres o a tus amigos para no herir sus sentimientos. Ellos hacen cosas por pensar que están ayudándote, pero en realidad podrían estar haciendo lo contrario. ¿Por qué no les dices la verdad?

Todo esto al final va a resultar en enfermedades psicosomáticas, como migrañas, hipertensión, fatiga crónica.

Háblate a ti mismo en voz alta, es la clave de la explosión emocional:

No tengas miedo de escuchar tu propia voz, y mucho menos permitas que los demás te callen. Es algo tan necesario como respirar, como comer o dormir. La comunicación emocional es ideal para nuestro día a día, para establecer relaciones más sanas con los demás, y, por supuesto, con nosotros mismos.

Todo tiene un límite:

Si no decimos en voz alta todo lo que pensamos y sentimos, no estamos actuando con dignidad, perdemos nuestra autoestima y el control de nuestra vida. En primer lugar, se consciente de lo dices, y cuando lo hagas, sé preciso y directo.
Decir lo que piensas, no significa hacer daño a los demás. Hay muchas personas que se jactan de decir “yo siempre le digo las cosas en la cara a las personas”; sin embargo, ese tipo de personas (en su mayoría), sólo suelen destacar los defectos y los aspectos negativos de la persona a la que se dirigen.

Por lo tanto, se trata de decir las cosas buenas y las cosas por mejorar; pero nunca lo hagas con ánimos de herir.

No te preocupes por la reacción de los demás si tú no estás haciendo nada malo:

Sin embargo, si te preocupa mucho lo que el otro pueda decir o hacer, prepárate para diferentes reacciones. Un ejemplo: estás triste porque tu papá aunque te lo da todo, nunca pasa tiempo contigo.

¿Cómo crees que va a reaccionar? Si crees que se podría molestar, prepárate para justificar que no hay razón para el desamor. Si crees que va a aceptar las cosas con humildad, con mayor razón, adelante!


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