7 hábitos que parecen saludables pero que no lo son

Usar plástico protector en el baño: Muchas personas creen que colocar un plástico protector en los inodoros públicos es una medida higiénica.

La verdad es que este tipo de material está diseñado de manera que el riesgo de contaminación sea menor, pero los virus como el VIH y el herpes no viven mucho tiempo en ambientes como un cuarto de baño; ya que prefieren lugares más cálidos y acogedores, como el cuerpo humano.

Por otra parte, no te preocupes: la piel humana es eficiente con respecto a protegernos de las bacterias presentes en los baños públicos.

No consumir glutamato monosódico: Esta sustancia está presente en algunos tipos de condimentos en polvo. Gracias a una serie de conspiraciones hechas en la última década, creemos que la comida que lo contenga es mala para la salud y que nos da la sensación de debilidad y mareos. De hecho, el error está en consumirlo en exceso.

Hábitos dañinos que no sabias

Dejar de usar el microondas: Muchas personas creen que el microondas no es la mejor manera de preparar la comida; porque le hace perder su valor nutricional. La verdad es que todo el proceso de cocción se reduce la carga de nutrientes de los alimentos, y el microondas hace más o menos daño que los hornos eléctricos o de gas.

Utilizar desinfectantes para las manos: La verdad es que estos desinfectantes son tan eficientes como los jabones ordinarios e incluso son capaces de eliminar los agentes patógenos tales como norovirus y el bacilo Clostridium difficile.

Tomar suplementos vitamínicos sin prescripción médica: Muchas personas creen que tomar tabletas de suplementos vitamínicos es una gran idea y que aseguran una mejor salud. La verdad es que una dieta rica en frutas y verduras te deja sin necesidad de consumir este tipo de tabletas.

Este tipo de suplemento está indicado para personas que tienen algún tipo de deficiencia de vitamina debido a la baja absorción, el embarazo, la pérdida de sangre y otros factores. En caso de duda, consultar a un nutricionista o un endocrinólogo.

Sólo consumir alimentos bajos en grasa: Está claro que no consumir grasas nos ayuda a perder peso. Sin embargo, un estudio llevado a cabo durante ocho años en 50 mil mujeres reveló que una dieta baja en grasas no reduce el riesgo de cáncer de mama, cáncer colorrectal y enfermedades del corazón.

Lo mejor es mantener una dieta rica en grasas saludables, como las que se encuentran en las nueces y aguacates.

Quedarse más tiempo de pie: Tal vez hayas escuchado que estar sentado es malo para la salud. El ascensor hace que gastemos menos calorías, es cierto, pero eso no significa que tengas que pasar todo el tiempo de pie; el secreto está en las pausas activas en el trabajo.

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