Francotiradores en España: la radical solución para acabar con las plagas de cotorras

Las cotorras Argentinas y las cotorras de Kramer son unas preciosas aves de color esmeralda brillante. También se consideran entre las especies invasoras con más potencial destructivo de los últimos cincuenta años. Ahora que están aquí para quedarse, algunos expertos están considerando las posibles soluciones para mitigar su destructiva expansión. Y la más efectiva, opinan varios ornitólogos especialistas, sería liarse a tiros con ellas.

Pero no a lo loco, sino con la precisión de un francotirador. ¿Qué pasa con las cotorras? La cotorra de Kramer, o Psittacula krameri, es un ave originaria de África. La argentina, Myiopsitta monachus, es originaria del sur de América. A mediados del sigo pasado, estos animales comenzaron a colonizar parques y arboledas procedente de jaulas particulares.

Las cotorras al ser liberadas o escaparse, tienden a reunirse y anidar en zonas arboladas. A medida que crece su población pueden verse bandadas de pájaros chillones sobrevolando el cielo de las ciudades.

Estos pájaros son muy resistentes a nivel competitivo, desplazando fácilmente a otras especies autóctonas. También son muy voraces y son capaces de acabar con nidos de otros pájaros, matar murciélagos, roedores y otros pequeños animales por cuestiones territoriales. El peligro que suponen estas cotorras para el ecosistema hizo que en 2013 se declararan como Especies Exóticas Invasoras. En Madrid, por ejemplo, se puede capturar y cazar a cualquier ejemplar de cotorra de Kramer durante la práctica de cualquier actividad cinegética autorizada.

Francotiradores, ¿la única solución? Según el Diario Sur de Málaga, varios expertos nacionales defienden que el único sistema verdaderamente eficaz para acabar con las cotorras sería mediante el uso de francotiradores. Así lo explicaron en el Foro Ambiental de la UNED Alberto Esteban, jefe de la Unidad Verde de la Agencia de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Zaragoza, y Dailos Hernández-Brito, investigador de la Estación Biológica de Doñana y especialista en las cotorras de Kramer.

Según estos expertos, después de probar varias medidas, la más efectiva resultó ser el uso de armas de pequeño calibre y con mira telescópica para eliminar a los adultos. Haciendo eco de sus palabras: “Se consigue una reducción y una erradicación en tiempos cortos, con alta efectividad y selectividad”. Antonio Román Muñoz, profesor del departamento de Biología Animal de la UMA, explicaba que en Málaga la población se está duplicando cada tres años y medio, y el intento de retirar nidos no ha sido efectivo, sino que ha obligado a los pájaros a expansionarse más.

¿Se ha probado antes? Sí, existen varios casos en los que se ha probado o se ha propuesto la eliminación de estos pájaros a base de disparos únicos. Entre estos casos está el de Zaragoza, el único, hasta la fecha, que ha conseguido erradicar por completo la plaga de cotorras de Kramer de sus parques. En Sevilla se propuso hacer lo mismo con armas de aire comprimido, aunque la medida fue duramente criticada por organizaciones animalistas y se tumbó bajo la presión ciudadana.

Otras ciudades del sur peninsular también han visto crecer las poblaciones de esta amenaza verde, pero todavía no se han dispuesto medidas similares o, tan siquiera, campañas de monitorización en muchos sitios.

¿Cómo funciona la medida? Según explicaba Alberto Esteban, en Zaragoza esta medida “no se hizo nunca en público”. Además, se utiliza un protocolo de seguridad estricto, en el que participaban dos agentes. Mientras uno maneja el arma, el otro recoge al animal muerto y vigilaba para prevenir riesgos. También argumenta que al ser un disparo de precisión, el riesgo, siguiendo el protocolo, es mínimo.

¿Qué pasa si no se controlan? Existen una población creciente de cotorras Kramer por toda España. Actualmente se estima la presencia de más de 3.000 ejemplares. Las comunidades autónomas con mayor población son Andalucía y Madrid con aproximadamente 1.529 y 770 cotorras, respectivamente. Las cotorras argentinas son mucho más numerosas, alcanzando los 20.000 ejemplares. Siendo especies tan agresivas, grandes y territoriales, suponen un peligro de extinción para muchas otras. En Málaga ya han puesto en una situación muy complicada al cernícalo primilla y al murciélago nóctulo gigante, ambas protegidas.

Si no se controlan las poblaciones de invasoras, como la cotorra, la biodiversidad se verá mermada, comenzando por las especies más delicadas y de más valor, que son las autóctonas y los endemismos. La reducción de biodiversidad se asocia a un empobrecimiento del ecosistema e, incluso, a un empeoramiento de la salud humana. Con el tiempo, estas poblaciones llegarían a estabilizarse, y se volverían normales en el ecosistema. En el proceso, habrían acabado con muchas otras especies.

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